
Seguramente pocas cosas fomentan más el ingenio que las dificultades. En épocas como la actual, surgen opciones que si bien no son especialmente originales, pueden resolver muchas situaciones particulares; y por qué no, mover un poco este mercado tan lento.
El alquiler con opción a compra, es un tipo de contrato entre el inquilino y el propietario, donde se establece un plazo en el cual, el inquilino tiene la opción de comprar ese bien, descontando parte de lo abonado como alquiler. El plazo suele ser de 2 a 7 años, y el porcentaje de alquiler que se tomará como parte de pago de la vivienda, es variable, pudiendo llegar al 100 %. También es de uso, que en el momento de hacer el contrato, se haga una entrega por parte del inquilino. El monto del alquiler pactado suele estar un poco por encima del mercado.
Por supuesto que tiene ventajas y desventajas, pero algo sumamente importante para ambas partes, es hacer un muy buen contrato, donde los detalles queden muy claros. Puede hacerse como parte del contrato de arrendamiento, o como contrato aparte. En el contrato se fijan todas las condiciones, como ser el precio de venta del inmueble, el plazo para hacer uso de la opción, etc.
Las ventajas son muchas para ambas partes. En el caso del inquilino, sobre todo si no está actualmente en posición de hacer una hipoteca, le permite hacer un ahorro forzoso, y comenzar a financiar la compra del inmueble, desde el primer día. El dinero abonado como concepto de alquiler, entonces, no lo está tirando. La cantidad inicial que se entrega, es en general, inferior a una seña.
Imagen: elconfidencial.com













