
El mobbing inmobiliario, o acoso que ejercen los propietarios sobre los inquilinos con alquileres de renta antigua, es un problema muy complejo que no se resuelve solo, y requiere de asesoramiento muy específico. Las modalidades de este tipo de acoso son variadas, veamos algunas situaciones.
Una de las formas de presión más frecuentes, es suspender todo tipo de mantenimiento al edificio. Como se trata, en general, de construcciones muy antiguas, esto puede pasar de ser una molestia a ser un verdadero peligro. Es obligación del propietario mantenerlo. Por lo tanto, la denuncia al Ayuntamiento correspondiente, es el primer paso en estos casos y tendrá respuesta segura.
Un timo, o trampa frecuente que se intenta muchas veces, es decirle al inquilino, que ha variado la forma de pago, y que se cobrará la renta, por ejemplo, cada tres meses. De este modo, se incurrirá en una falta de pago que ameritará un desalojo. También ha sucedido que el propietario se niegue a recibir la renta. En ese caso, se debe depositar la misma en el juzgado, sin demora.
En todos los casos es necesario consultar un abogado, recurrir al Ayuntamiento, donde se asesora en forma generalmente muy adecuada, y seguir todos los pasos legales. Existe un teléfono gratuito donde se brinda asesoramiento, aunque está limitado a algunas ciudades. El teléfono es 900 900 707.
Sin embargo es importante destacar una situación que se da con cierta frecuencia. Muchas veces sucede que el propietario del edificio, no es un especulador que busca un negocio sin ninguna clase de miramientos. Estos edificios antiguos tienen muchas veces propietarios también ancianos y con recursos muy limitados, por lo que es un hecho real, que no pueden hacer frente a los gastos de mantenimiento, tal como es su obligación. Como dijimos antes: es un problema muy complejo, que muchas veces no es de fácil solución.
Imagen: el-refugioesjo.net













