
Si nuestro presupuesto nos permite contratar una empresa que se encargue de la totalidad de la mudanza, incluido el embalaje, nos veremos liberados de una gran cantidad de trabajo. Pero aún no siendo así, en la casi totalidad de los casos, siempre necesitaremos de sus servicios para el traslado de algún tipo de objeto, que por lo pesado o voluminoso, no es posible hacerlo de otro modo.
Contratar la empresa es el primer paso. La elección de la misma es muy importante, ya que a ella le confiaremos nuestros objetos personales. Por ese motivo, es muy importante averiguar mucho. Recurrir a empresas de trayectoria reconocida nos da cierta seguridad. Como en todo servicio importante, pedir tres presupuestos es una buena idea.
Si bien el precio tiene gran relevancia, no debería ser un punto excluyente. Lo barato sale caro, y en este caso se nota más que en ninguno. El equipamiento que la empresa utiliza para la mudanza, es sumamente importante, fundamentalmente en el caso de los pisos, donde los elevadores del edificio no tienen espacio suficiente. Pregunte específicamente por este aspecto.
Una vez elegida la empresa, es muy importante hacer un contrato escrito, de modo que si tenemos algún reclamo posterior, aquí tendremos un aval del mismo. En este contrato debe figurar detalladamente todo el servicio contratado. Aunque resulte difícil de creer, he sabido de casos donde la empresa ha dejado todo frente a la casa nueva… en la calle. No hay que dar nada por obvio, preguntar y aclarar cada punto.
El seguro que ofrecen, debe ser revisado, de modo que cubra el valor real de los objetos trasladados. Esto puede llegar a ser una fuente de problemas si no está establecido con claridad.
Imagen: barcelonamultimudanzas.com













