
En un post anterior veíamos algunos aspectos de sistemas cooperativos que se aplican en otros países. El sistema de ayuda mutua ha tenido buenos resultados en latinoamérica. Veamos más aspectos.
Un punto muy importante es que los miembros de la cooperativa trabajan en la obra. Aún sin tener conocimientos previos, hay tareas que pueden hacer y hacen en forma obligatoria. Cada una de las familias debe aportar 21 horas semanales de trabajo en obra. En la mayoría de los casos son conjuntos de viviendas que no superan las 40 casas. Las comodidades y terminaciones son más que aceptables. Hay de dos, tres y cuatro dormitorios, según el tamaño del grupo familiar, en cada cooperativa.
Un hecho muy llamativo: las viviendas se adjudican a cada persona una vez terminada la obra, mediante un sorteo. Esto es para evitar que las personas trabajen con mucho esmero en la propia, y con descuido en las otras viviendas. Al no saber de quién será, se evita ese riesgo.
Siempre cuentan con un salón comunal, para el desarrollo de actividades en conjunto. En este salón se hacen las reuniones propias de la organización cooperativa, y se desarrollan planes culturales o de recreación. También en todos los casos hay áreas de juegos infantiles para todos los niños que las habitan.
La financiación suelen ser a 25 años o más, donde se paga una cuota relativamente baja. También tienen una cuota de gastos de mantenimiento del predio y áreas comunes.
Como en el caso que veíamos en un post anterior, no se adquiere la propiedad, sino que el derecho de uso de por vida, que también puede heredarse.
Imagen: yesmagazine.org













