
Y es que el pocero de Seseña se ha convertido en todo un personaje en nuestro país. Y como tal, tiene tanto admiradores como retractores. Que es bueno, que sabe construir a precios razonables sin aspirar a una ganancia excesiva… que es malo, que todo esto es una estafa que se verá con el tiempo. Mientras tanto, el pocero seguía construyendo sin poner demasiada atención a la polémica. O tal vez sacando ventaja de la misma, vaya uno a saber. Llevábamos un tiempo sin noticias de este tema.
Pero Francisco Hernando (que así se llama el pocero) nos ha sorprendido en estos días con una carta publicada en diversos medios de prensa, donde anuncia el abandono de las obras en El Pau de El Quiñón. La razón esgrimida por el pocero es que el ayuntamiento de Seseña, y en especial su alcalde Manuel Fuentes, han puesto toda clase de trabas y demoras para la aprobación de licencias y permisos para la urbanización. Como el plazo transcurrido ha superado los cinco años previstos en el convenio, el pocero abandona.
De las 13.500 viviendas proyectadas, algo menos de la mitad ya estarían terminadas, y 2300 habitadas. La terminación de las obras proyectadas estaría ahora, según el pocero, a cargo del ayuntamiento. Según su versión, serian necesario entre 18 y 25 millones de euros. Quiero acotar aquí que la diferencia en la cifra es lo bastante significativa. Demasiado. Finaliza anunciando que retira sus trabajadores y tal vez siga en otro país.
¿Será que ocurrió lo que tanto anunciaban los retractores, que un día el pocero se iba al exterior y nunca más sabríamos de él? ¿O será que de verdad le han puesto trabas imposibles de sobrepasar?
El hecho es que ahí quedan, y sin vigilancia, una cantidad de viviendas semi construidas. Esperemos que no se convierta en un paraíso de okupas.
Imagen: blogsperiodistadigital.com













