
Si hay un producto justamente criticado en nuestro país, son los clips inmobiliarios. Y no porque sean malos en sí mismos, sino por la forma en que se han presentado a los clientes, con una muy insuficiente información sobre los reales alcances de los mismos. Veamos primero de qué se trata el producto.
Los clips hipotecarios son un seguro que se asocia a una hipoteca, que protege contra la suba de los tipos de interés. El punto más cuestionable es lo que ocurre cuando el tipo de interés, en lugar de subir, baja. El cliente pierde hasta la siguiente revisión.
Muchas personas habían contratado estos clips, y ante la coyuntura decidieron salirse. Ahí aparece el problema. No es nada fácil hacerlo, de hecho, implica un pago de una elevada suma de dinero.
La mayoría de los clientes afirman que se vieron obligados a contratarlos porque eran condición impuesta por la entidad financiera. Pero la información sobre el producto era tan escasa o difícil de comprender, que no tenían una idea medianamente clara de qué se trataba.
Imagen: flickr.com













