
Como hemos visto la realidad ha hecho que compartir un piso sea un hecho cada día más frecuente en nuestro país. Es una forma simple de reducir costos para ambas partes, y la experiencia puede resultar mala, regular o buena. Para asegurarse que el resultado sea bueno, es muy importante establecer con claridad las reglas de convivencia.
Algo muy importante es ponerlas por escrito y detallar lo más posible. Hay que prever todo tipo de situaciones que se nos puedan plantear.
El nivel de ruido, por ejemplo, es un punto de conflicto frecuente. Establecer un horario para escuchar música o practicar algún instrumento con un nivel de ruido predeterminado es muy importante.
Las visitas, en número y horario también pueden ser un posible conflicto.
Lo más molesto son las reglas de higiene, aunque parezca obvio. Aunque un baño sea utilizado solamente por el inquilino, el exigir excelentes condiciones de limpieza es algo elemental.
De todas formas siempre puede resultar mal, pero con buenas referencias, conocimiento previo y reglas claras, maximizamos las posibilidades de éxito.
Imagen: flickr.com













